NUMERO 114 - junio

La complejidad de la mente



Una de las series más vistas del último tiempo, La casa de papel,  puso de manifiesto una vez más, la relación que se produce entre  secuestradores  y secuestrados; una rara reacción psicológica donde el rehén se siente identificado  con el secuestrador, aceptando sus términos e inclusive llegando a defender su postura, ayudando y relativizando la violencia implícita en ese acto, y hasta enamorándose de su captor como una reacción psicológica de supervivencia.

            Hace aproximadamente cuarenta y cinco años se dio, en Suecia, un evento de secuestro  tras el robo de un banco. El 23 de agosto de 1973, Jan Erik Olsson tomó cuatro rehenes en el banco de crédito de Estocolmo y los liberó ilesos seis días después. Olsson entró al banco con una ametralladora, hirió a un policía,  pidió dinero, un auto y la liberación de un detenido peligroso llamado Clark Olofsson; la policía aceptó esta demanda y le entregó a Olofsson, quien  rápidamente se hizo cargo de la situación .

          Kristin Enmark  que, en ese entonces, tenía veintitrés años y era una de las rehenes, comenzó a ver en Olofsson  a alguien en quien  podía confiar como en un amigo. En esa situación, los días fueron pasando y la relación se fue haciendo de más confianza llegando Enmark, inclusive, a defender las peticiones de Olfsson como cuando quiso darle un disparo en la pierna a un rehén para aumentar la presión de sus demandas; Krisstin le dijo al rehén "solo es un disparo en una pierna no seas cobarde”

         Surgió una sensación de seguridad con los captores y una reticencia generalizada a la intervención policial. Todo terminó cuando la policía decidió entrar por el techo y reducir a los delincuentes, por fortuna, sin ninguna víctima. Una vez solucionado el incidente, Kristin dijo: “iría con él a cualquier parte “

          El experto criminólogo Niels Bejerot, después de ocurrido este caso, acuñó el término de Síndrome de Estocolmo  para hacer referencia a la identificación de los rehenes con sus captores.

           Otro caso famoso fue el de  Paty Hearst, nieta del magnate americano William R.  Hearst, que en el año 1974 fue secuestrada y se pagó la suma de seis millones de dólares por su liberación  al Ejército Simbionés de Liberación; una vez entregado el dinero, no se supo más nada de ella hasta dos meses después, donde fue fotografiada en el asalto de un banco portando una ametralladora junto al ejército simbionés.

             El psiquiatra norteamericano Frank Ochberg definió tres  características de este síndrome:

  •        Amor y admiración hacia el secuestrador
  •        Reciprocidad de este
  •        Desprecio de ambos por el mundo exterior

           Si bien no hay consenso para definirlo como un síndrome particular, ya q ni el D.S.M  I.V  ni el C.I.E 10 lo incorporan, lo cierto es que es un fenómeno que se repite y, seguramente, se debe a una reacción de supervivencia a la interpretación de la posible muerte, ya que  en los primates superiores la sumisión es un acto relativo a la estabilización de las conducta, y predomina genéticamente.

            Se puede inferir que son variados los factores que desencadenan esta conducta paradojal, entre ellos podemos mencionar, la baja confianza, la imposibilidad de escapar, el miedo a la muerte, la personalidad fuerte del captor y una necesidad de obtener aprobación de la figura de autoridad. Además, es necesario que se dé el buen trato de los captores para generar un sentimiento de empatía y reciprocidad al menos en el primer tiempo de la generación del vínculo; algunos autores refieren que es decisivo el tiempo de permanencia en cautiverio; otros, hablan de determinados trastornos subyacentes.

        De todos modos, es una situación que seguirá dando que hablar a los escritores y guionistas, como una de las más curiosas relaciones paradojales que tiene la conducta humana, arraigada en lo más profundo de nuestra naturaleza.

 

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Humberto R.O. De Rosa: médico psiquiatra. Psicoterapeuta cognitivo posracionalista. Miembro del Centro Vitorio Guidano de Rosario. Docente y formador del Centro (1998 – 2003) Médico Legal