NUMERO 114 - junio

La moda, algo más que los vestidos y los adornos



Lo bello está hecho de un elemento eterno, invariable, cuya cantidad es excesivamente difícil de determinar, y de un elemento relativo, circunstancial, que será, si se quiere, por alternativa o simultáneamente, la época, la moda, la moral, la pasión

Ch. Baudelaire,  El pintor de la vida moderna


       

        En 1863, Charles Baudelaire publicó El pintor de la vida moderna. Tal como lo explica en el epígrafe, la belleza es epocal. En efecto, hay en ella una parte que no cambia a través del tiempo, pero hay otra que no se puede desdeñar, ésta es, el elemento que imprime el momento histórico, la época.En 1863, Charles Baudelaire publicó El pintor de la vida moderna. Tal como lo explica en el epígrafe, la belleza es epocal. En efecto, hay en ella una parte que no cambia a través del tiempo, pero hay otra que no se puede desdeñar, ésta es, el elemento que imprime el momento histórico, la época.

          No son los vestidos ni los peinados ni las joyas el tema de este análisis, pues la moda no se limita a estos elementos, sino que también impregna las costumbres que, sin lugar a dudas, varían también con las clases sociales. La mayoría de los sociólogos que han estudiado y estudian el asunto de la moda, desde diferentes perspectivas, acuerdan en que la moda forma parte del capital simbólico de una sociedad y de una clase, en particular. La moda es “un signo que marca, por una lado, la diferencia, y por otro, la pertenencia de los sujetos a grupos sociales”, que pueden ser diversos: etarios, de clase, ideológicos, etc. [1]

        Esta breve introducción acerca de la moda, de lo abarcadora que es y de su sujeción a las clases sociales, tiene como objetivo analizar una nueva manifestación cultural que, al parecer, se ha puesto de moda Se trata de la aparición en el contexto del embarazo y el parto y aun el puerperio, de un sujeto nuevo al que se ha denominado doula, y sobre el que se ha polemizado en diversos ámbitos.

         En primer lugar, es necesario decir dos palabras acerca del origen del término doula. En la Grecia antigua era la “esclava” o “sirvienta”, un término despectivo y discriminador para nuestra época por lo que la palabra se ha resignificado. Las doulas desaparecieron durante mucho tiempo y transitaron, en ciertos periodos,  por diversas funciones: como mujeres que colaboraban, en algunas regiones, con la lactancia y atención del recién nacido, hasta su uso actual y generalizado en todo el mundo como aquellas mujeres que colaboran durante los diversos estadios del embarazo y el parto. Son mujeres cuya única experiencia es haber sido madres, pero carecen de cualquier formación especial, de tipo técnica, aunque, en la actualidad, se dictan cursos presenciales y virtuales para formación de  la doula.

          La aparición más reciente de esta figura en el contexto del embarazo siguió al parto humanizado o parto respetado, que también se ha propagado a nivel mundial. La función de estas mujeres es solo de acompañamiento de la madre durante el embarazo, el trabajo de parto, el parto y los cuidados del recién nacido en cualquiera de los ámbitos en que se desempeñen cada una de estas actividades. Algunas de ellas lo explican como el acompañamiento espiritual, dejando en claro que no realizan, bajo ningún punto de vista, actividades sanitarias, que no remplazan ni al médico ni a la partera y que solo pueden aconsejar en algunos temas.

Palabras de una doula que adquirió cierta fama en los medios:

Las doulas acompañamos emocionalmente a las mujeres en el embarazo, parto y puerperio. Somos el soporte para que lleguen empoderadas al parto que desean. Entre otras cosas, les decimos que la sabiduría está en el propio cuerpo. Hoy hay más trabajo por esta conciencia y porque estamos muy solas, vivimos lejos de nuestra madre, de nuestras hermanas, primas y tías. Antes, eran las mismas mujeres de la familia quienes cumplían este rol,

          Las doulas no son voluntarias; reciben un pago consensuado con quien requiera sus servicios. De esto se desprende que tener o no tener una doula de compañía, depende de la clase social a la que pertenezcas. 

          Hasta aquí, todo parece aceptable; sin embargo, la aparición de esta figura nueva ha generado más de una polémica. Están quienes defienden su colaboración y están, como siempre, los detractores. Estos últimos esgrimen varias razones: que interceden con el trabajo del personal sanitario, que intentan desplazar la labor de las parteras, que controlan desde el punto de vista sanitario el trabajo de parto, pudiendo cometer errores que pongan en peligro la vida de la madre y del niño. En España se han utilizado algunos calificativos hiperbólicos para denunciar a este colectivo de mujeres. En Madrid, el Consejo de enfermería, enfrentado al grupo, por el gran perjuicio laboral que significan para las “matronas”, las ha tratado como integrantes de una “secta canibalista, de intrusismo y gravísimo riesgo para la salud” […]

        La “moda de las doulas” no ha sido reglamentada; no obstante, hoy, en nuestro país, muchas mujeres recurren a su colaboración, una ayuda que cumple con el requisito de estar al alcance de unas pocas.

 



[1] Florencia Bustingorry; Moda y distinción social. Reflexiones en torno a los sentidos atribuidos a la moda.

 

 

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Amalia Pati es médica clínica y licenciada en letras. Colaboradora de la revista de Letras de la Facultad de Humanidades y Artes - UNR y coordinadora de esta edición. Obtuvo el segundo Premio en el Primer Concurso Municipal de Ensayo 2005 con el ensayo: La tuberculosis y sus “metáforas” en el siglo XIX y principios del siglo XX: un debate abierto. Correspondencia a: amaliapati2014@gmail.com