NUMERO 119 - julio

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[…]A mí me interesa sobremanera el territorio del mal gusto […] en la truculencia del tango yo veo la posibilidad de una poesía diferente. […] Me interesa también el sobresentimentalismo de cierto cine […] A mí me interesa el mal gusto en la medida que yo gozo con un tango truculento, en que yo gozo con una película para hacer llorar.[1]


            

El 22 de julio se cumplieron treinta años de  la muerte de Manuel Puig en Cuernavaca (México). Me gusta recordarlo y asimismo hacerle un homenaje a un autor que ha sido pobremente valorado, en principio, por la crítica elitista y, luego, por el público, hasta que se lo conoce. Entonces, se lo reconoce.

Con solo leer el epígrafe, que no es otra cosa que un fragmento de un encuentro literario con Puig, bastaría para tener una primera impresión de la estética (y la ética) del escritor y de su marginación en algunos círculos de la cultura. Reconozco que mi estima por su literatura no surge espontáneamente, sino de la crítica académica que, por fortuna, considera a Puig como uno de los escritores más ricos por sus estética original, en particular. Como supo decir Beatriz Sarlo, en otra época, Puig “se tomó en serio la cultura de Hollywood, del radioteatro, de los géneros sentimentales, que la literatura alta había rechazado”, en su afán permanente de diferenciarse. La respuesta de Puig fue genial porque su literatura, su estética rebajada, lo llevó exactamente a éso, a ser diferente. La mezcla de géneros en Boquitas pintadas, los primeros tiempos fílmicos de von Sternberg, teniendo como protagonista a Marlene Dietrich en Fatalidad, La Venus rubia, Marruecos; los boleros de Agustín Lara, esa música desprestigiada; el  kitsch, en todas sus formas, son algunos de los elementos artísticos que le tocan una fibra íntima a Manuel Puig.

Recuerdo que, después de Boquitas pintadas, la que despertó mi interés. vinieron títulos que al principio me impresionaron por su vulgaridad, y hasta pueden producir un rechazo a la hora de elegirlos. Literatura barata, diría un lector prejuicioso: La traición de Rita Hayworth, Maldición eterna a quien lea estas páginas, Pubis angelical, Cae la noche tropical, El beso de la mujer araña, Sangre de amor correspondido, son algunos de los títulos que nadie osaría considerar literatura culta.

Como amante del cine que era, del que recibió gran parte de su formación General Villegas, su ciudad natal, al que acudía siempre con su madre, varias de sus películas fueron llevadas al cine: Boquitas pintadas (1974) es una de ellas, quizás la más conocida, protagonizada por Alfredo Alcón y Luisina Brando como pareja estelar; Pubis angelical y El beso de la mujer araña, entre otras.

Si una tuviera que poner de relieve una semejanza, ya señalada por los críticos, entre el escritor y un cineasta, no es difícil adivinar las correspondencias de los personajes femeninos de Puig con Almodóvar. Mujeres que sueñan con ser actrices de Hollywood, que viven hojeando las revistas del corazón, histéricas, como en Mujeres al borde de un ataque de nervios. No por nada, en 1989, coincidieron, en Buenos Aires, un libro, Cae la noche tropical, la última novela de Puig, y un film, también kitsch, el mencionado Mujeres al borde de un ataque de nervios, de Almodóvar.

Reconozco que me acerqué a Puig en mi carrera de letras. Debo destacar también que el personaje central de Boquitas está tuberculoso, lo que despertó aún más mi interés. Sin embargo, Juan Carlos es la antítesis del tísico que hemos conocido. Es mujeriego, vulgar y mentiroso. Puig lo trata con desdén. Al final, muere en el medio de una hemoptisis como casi todos los tuberculosos de la literatura.



[1] Entrevista de Jorgelina Corbatta a Manuel Puig; “Encuentros con Manuel Puig”; Revista Iberoamericana; 1983.


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Amalia Pati es médica clínica y licenciada en letras. Colaboradora de la revista de Letras de la Facultad de Humanidades y Artes - UNR y coordinadora de esta edición. Obtuvo el segundo Premio en el Primer Concurso Municipal de Ensayo 2005 con el ensayo: La tuberculosis y sus “metáforas” en el siglo XIX y principios del siglo XX: un debate abierto. Correspondencia a: amaliapati2014@gmail.com