NUMERO 120 - setiembre

En el Arte también existen las historias de vida

  

“Después del primer vaso, uno ve las cosas como le gustaría que fuesen. Después del segundo, uno ve las cosas que no existen. Finalmente, uno acaba viendo las cosas tal y como son, y eso es lo más horrible que te puede ocurrir.”

Oscar Wilde

¿Cómo no beber absenta para llamar a la musa, para robarle inspiración a la tristeza…anhelando la creación perfecta?

 


Rodeada de mitos, arte, prohibiciones y peligros. Lo cierto es que si realizamos sólo una asociación de ideas en nuestra memoria, sin querer o por intuición, hasta el menos instruido podrá remontarse a aquellos empedrados bohemios de bulevares parisinos de la Belle Époque, rodeados de burdeles, cafés, musas sensuales, pintores y poetas malditos asiduos visitantes del Moulin Rouge y de los bares del Montmartre. Pero trascendental fue el estallido de cerebros causando estragos, autodestrucción, ruina e incluso, la muerte. Lo cierto es que, mientras cambia de apodo según sus efectos, vemos que el diablo verde o hada verde se rodea de mitos cumpliendo los requisitos de la ley del deseo…clandestinidad, misterio, rituales, mucha fantasía, cuantiosos precipicios y ese halo romántico que también envolvían a la tuberculosis en su momento.

Ajenjo + flores de hinojo + anís, vieja composición de Santa Trinidad, según algunos herejes. También se utilizaban otras muchas hierbas, como el hisopo, la nuez moscada, la melisa o el regaliz, pero se consideran variaciones. Al ajenjo, específicamente, se le atribuían los peligros asociados a esta bebida de color amarillo verdoso, pues actúa sobre el sistema nervioso. Por una altísima graduación alcohólica (entre un 68% y 72%, aunque algunas variaciones alcanzan hasta el 80%) y su sabor amargo se la preparaba con un terrón de azúcar sobre una cuchara calada sostenida en el borde de la copa. Se echaba agua hasta disolver el terrón y, al mezclarse con el líquido dulce, la absenta tomaba aspecto lechoso.

 



La leyenda dice que la absenta fue inventada por un doctor francés llamado Pierre Ordinaire, alrededor de 1792. Pero fueron las monjas del convento de Couvet, en la frontera de Francia y Suiza, las que comercializaron la bebida. Al comienzo, se vendía como una pócima medicinal para tratar la fiebre y los problemas de estómago. Así es como se hizo muy popular entre los soldados franceses en los campos de batalla. Un personaje llamado Mayor Dubied compró la receta a las monjas y montó la primera destilería de absenta, que comercializó bajo el nombre de Dubied Père et Fils, en 1797. Tuvo tanto éxito que su segunda destilería, Maison Pernod Fils, se convirtió en la marca de referencia.


                                                                                               


Cómo habrá sido la fama de dicha firma que en los cabarets de prestigio no se pedía absenta, se pedía un Pernod Fils. Lo cierto es que esta bebida era ofrecida en los bares franceses a las 5:00 p. m. en la llamada l’heure verte (la hora verde).


Musa de los artistas, musa de la bohemia…

LA REINA DE LOS BULEVARES de la ciudad.

Aunque la absenta era consumida por todo el mundo, al relacionarla con las alucinaciones que sumergían en la inspiración, su impronta fue considerada artística. Van Gogh, Gauguin, Manet, Degas, Picasso, Poe, Verlaine, Baudelaire, Rimbaud, Strindberg, Wilde. Lista incompletísima de artistas absintheurs (absentadores) que, cautivados ante las propiedades psicoactivas de esta bebida alcohólica maldita, en poco tiempo transformaron su consumo en un símbolo del arte de su tiempo 

                                               

                               

                  Absenta o  L'Absinthe – Edgar Degas - 1876.

                      Óleo - Museo d’ Orsay, París (Francia)


En el Café de la Nouvelle (Pigalle), Ellen Andrée y Marcellin Desboutins se toman una copa de esta bebida tan de moda a finales del XIX. Conociendo a Degas, los protagonistas no estaban ahí sentados cuando  pintó la obra, sino en su estudio y, además, seguro que posaron por separado. ¡Imaginen la expresión de ellos al ver el cuadro de su amigo Degas! Parece la representación de una prostituta y un borracho. El encuadre es típico de Degas, como en una fotografía, con las figuras descentradas y amputadas para mostrar, en primer plano, la esquina de una mesa de mármol. No hay relación entre ellos. Están juntos físicamente, pero claramente perdidos en sus pensamientos. La pincelada es rápida y diluida, ausente de detallismo. Merece  atención el vestido de la mujer que, trabajado con rápidos trazos, apenas aparece abocetado. La paleta cromática es fría y ligeramente enturbiada con grises, azules… la nota de color destaca en el amarillo de la vestimenta de la joven. El negro no es utilizado en las sombras, pero sí en el traje del caballero. Y con un efecto típico de los impresionistas, el espejo de la pared, donde vemos el reflejo borroso de los dos protagonistas, aumenta más la sensación de embriaguez.


             Los bebedores de absenta 

             1881 - Jean-François Raffaëlli 

                  (París, 1850 - París, 1924) – Öleo sobre tela


Una obra realista en plena efervescencia impresionista. Una imagen descarnada que representa los efectos devastadores de la adicción a absenta. Raffaëlli se destacó en la captura del entorno vulgar y ordinario de las afueras de París, de las áreas marginales, más allá de una ciudad colonizada por la industrialización y la expansión urbana. Los hombres retratados en Los bebedores de absenta se describen con un carácter particular de sufrimiento y rebelión, irradiando  ese color tan turbador de melancolía.



 

              

Los Bebedores de Absenta – 1902 -  Jean Béraud  (San Petersburgo, 1849-París, 1935) 

Jean Béraud fue un pintor francés extraordinario, que tuvo la visión de saber plasmar la luz y el instante en una impresión visual. Sus cuadros retrataban escrupulosamente la vida parisina y su gente,  donde los cafés se convirtieron en importantes lugares de reunión para la alta sociedad y los artistas. En ese ambiente vivió Béraud y desarrolló su obra artística con frenesí, pintando imágenes de la vida cotidiana de una ciudad sofisticada, donde las personas habían perdido su naturalidad para convertirse en seres afectados por la moda del vestido y comportamiento social. Y quienes no compartían ese estilo de vida eran vistos como marginales.



                El bebedor de absenta (1901) Viktor Oliva.

Viktor Oliva (Nové Strasecí, 1861 - Praga, 1928) fue un pintor e ilustrador checo que vivió durante el Imperio austrohúngaro. La pintura original se  encuentra en el Café Slavia, en Praga. En el bar ya no quedan clientes. Solo el escritor aparece postrado en una mesa junto a unas hojas, su sombrero y un vaso que contiene un líquido de inconfundible color verde. Es el hada verde, la musa de poetas y pintores, la bebida alucinógena de sabor amargo y color esmeralda. Difuminada en su ebriedad, aparece una mujer desnuda en ese verde transparente e irreal. En un discreto segundo plano, el encorvado camarero contempla a su único cliente, rodeado de mesas vacías y a la espera de poder cerrar el local.







La bebedora de absenta” (1901) Pablo Picasso.

Picasso se caracterizó por pintar personas tristes, con falta de expresión y miradas perdidas, como en este cuadro de su primera Época Azul. La soledad impregna el ambiente del café, la temática marginal inunda el cuadro. Su protagonista es, probablemente, alcohólica; tal impresión surge del sufrimiento en la tensión de su cuerpo y en su postura, abrazándose a sí misma como si necesitara compañía, más allá de sólo una botella.




             Bebedor de absenta – Pablo Picasso

Otro ejemplo de Picasso, un famoso cuadro también de su Época Azul en el que retrata a su amigo y artista, Ángel Fernández de Soto, bebiendo la bebida de moda de los artistas de la Belle Époque.



Naturaleza muerta con absenta – 1887 - Vincent Van Gogh –

Óleo sobre lienzo (46,5 x 33 cm.)  Museo Nacional Van Gogh.


Vincent presenta la mesa de un café formando esquina con una botella y una copa del licor. Al fondo, podemos contemplar unas xilografías japonesas que decoran las paredes. Aquí suaviza su paleta con tonalidades alegres, contrastando con el terroso de la pared de madera. El color es aplicado en un estilo casi puntillista, empleando ligeros y rápidos toques de pincel.




      El bebedor de absenta (Le Buveur d'absinthe) 

      Edouard Manet – 1858/59- óleo s/ lienzo 

Considerada como su primera pintura importante y original que presentó en el Salón de París, institución donde se consagraban los artistas franceses. La obra fue rechazada por el jurado. Este veredicto se apoyó en un abocetado que no gustó entre los miembros de la junta, pero probablemente el motivo de su repudio puede haber sido su temática. Por un lado, se creía que la bebida era adictiva y considerada moralmente viciosa, más allá de que se encontraban frente a una de las primeras representaciones del ajenjo en el arte. Por otro, se representaba a un borracho como si de un héroe se tratase, ya que Manet se había inspirado en obras de Baudelaire, y es posible que la censura de los textos de este escritor se extendiese también a su pintura.

Es un retrato de cuerpo entero de un indigente alcohólico, llamado Collardet, quien frecuentaba los alrededores del Louvre en París. Collardet está pintado principalmente en tonos marrones, grises y negros, apoyado sobre una repisa junto a un vaso medio lleno de ajenjo (que sería añadido con posterioridad) y ante una botella vacía tirada a sus pies. Porta un sombrero negro y está envuelto en una capa marrón, como ai fuera un aristócrata. En definitiva, un tema mundano a gran escala.

  

                         Publicidad de la época sobre absenta.      

                                 

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María José Goás es oriunda de La Plata. Se ha desempeñado como docente en Artes Visuales, Historia del Arte y Diseño Industrial en numerosas Instituciones de su ciudad natal y en el Atelier de las Artes que fundó en el año 1984. Por su actividad en Investigación, Gestión Cultural y Producciones Visuales interviene como colaboradora y panelista en Convenciones Nacionales e Internacionales desarrolladas en diversas Universidades del país. mariajosegoas@gmail.com