Año 1

Nº 11

Diciembre 2007  
  Números anteriores
  Acerca del comité editorial
  Contactos
 
 
 
Perfil
Ramón Carrillo
Del prestigio científico al servicio público: historia de un hombre leal
Por Mauro Tortolo (*)
 

“Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas.”

Ramón Carrillo

 
 
 

Este hombre de valores sólidos y voluntad incansable, llegó a convertirse no sólo en el primer Ministro de Salud Pública que tuvo la Argentina sino también en quien el tiempo reconocería como mentor y ejecutor del Plan Sanitario mejor diseñado y ejecutado en el país.

 

Una carrera brillante y un futuro prodigioso

Nació en Santiago del Estero un 7 de marzo de 1906. Luego de cursar estudios primarios y secundarios, en su ciudad natal, guiado y alentado por su vocación partió rumbo a Buenos Aires para iniciar la carrera de Medicina. La completó de manera brillante obteniendo, a los 22 años, su título de médico con Medalla de Oro al mejor alumno de su promoción.

Desde estudiante se inclinó hacia la neurología y la neurocirugía, colaborando con el Dr. Manuel Balado, un importante neurocirujano argentino con quien publicaría trabajos científicos que fueron calificados como los primeros publicados en serie y de una alta calidad en sus métodos de investigación.
Ya graduado, abrazó definitivamente estas especialidades y gracias a sus altas calificaciones y a la calidad de sus trabajos ganó, en 1930, la Beca de la Universidad de Buenos Aires que consistía en tres años de intenso perfeccionamiento en Europa.

En octubre de 1932, pese a sus escasos veinticuatro años, Ramón Carrillo participó muy activamente en el Primer Congreso de Neurología, en Berna. Entre 1933 y 1936, prosiguió sus investigaciones sobre histología del sistema nervioso, con el mismísimo Ramón y Cajal y Pío del Río Hortega.

 

Medicina, política y cultura.

Regresó a Buenos Aires en plena “Década Infame”, en un período caracterizado por la profunda decadencia moral de la dirigencia, donde se imponía la corrupción, el negociado, la enajenación del patrimonio nacional y el empobrecimiento de una gran mayoría poblacional. Adhirió, entonces, al pensamiento nacional que tomaba auge en aquella época.

En ese tiempo complementó su educación científica con ideas políticas y formación cultural y humanista. Sin descuidar sus estudios, vivía la bohemia literaria y filosófica de los cafetines de Buenos Aires. Se vinculó, entre otros, con hombres como Homero Manzi, claro representante de nuestra cultura y de las nuevas ideas,

 

Durante esos años, se dedicó a la investigación y a la docencia hasta que, en 1939, se hizo cargo del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central. Este cargo le permitió conocer con mayor profundidad la realidad sanitaria del país. Tomó contacto con las historias clínicas de los aspirantes al servicio militar, procedentes de toda la Argentina, y pudo comprobar la prevalencia de enfermedades vinculadas con la pobreza. Llevó a cabo estudios estadísticos que demostraron que sólo se contaba, en el país, con el 45% de las camas necesarias, distribuidas de manera desigual, con regiones que carecían totalmente de ellas, en una clara confirmación de la marcada postergación económica y social del interior del país.

 

Golpe de timón

A los logros previamente citados, se suma una brillante carrera científica y académica cuyos hitos principales se enumeran a continuación: 

·       En 1942, con sólo 36 años, ganó por concurso la titularidad de la cátedra de Neurocirugía de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires.

·       Fundó y dirigió, a partir de 1944, el Instituto Nacional de Neurocirugía.

·       Fue elegido Consejero de la Facultad de Medicina, en 1944, y luego Decano Interino, en 1945.

·       Fue el creador, organizador y primer Presidente de la Escuela de Postgraduados en la Facultad de Medicina, con orientación hacia la medicina social y preventiva.

·       Fue fundador de la Sociedad Argentina de Historia de la Medicina,

·       Publicó 140 monografías sobre temas vinculados con la neurología, la psiquiatría, la histología y la patología del sistema nervioso, con especial referencia a la neurocirugía y a la historia de la medicina. 

 

Sin embargo, los sucesos históricos harían cambiar radicalmente el destino de su vida y de sus pasiones. Son, precisamente, estos hechos los que hicieron que la figura de Carrillo tome dimensiones trascendentes.

Grandes cambios se producían en el país: en 1943 es derrocado el régimen de Castillo y asume un gobierno militar. En este contexto, el médico conoce, en el Hospital Militar, al Coronel Juan Domingo Perón, quien  como resultado de largas conversaciones lo convence para que colabore en la planificación de la política sanitaria de ese gobierno.

Después de las elecciones que llevaron al Partido Laborista al poder, el doctor Carrillo pasó a ocupar un lugar importantísimo en la estructura del naciente peronismo. El 29 de mayo fue designado Secretario de Salud Pública, entidad que, posteriormente, se transformaría en el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de la Nación,  inéditos hasta ese entonces.

 

Al frente al Ministerio de Salud: innovación, logros y obstáculos.

Ministerio de Salud de la Nación: Evita y Carrillo a su derecha, 1950

Al iniciar sus funciones se encontró con una gran desorganización, con instalaciones sanitarias inadecuadas y con falta de camas, de equipamiento médico, de insumos y de personal capacitado.  Carrillo marcó un interés especial en áreas que el Estado no había profundizado hasta ese momento: la medicina preventiva, la medicina social y la atención materno-infantil.
 

Difícil es enumerar la prolífica obra del Dr. Carrillo frente a esta cartera. Llevó a cabo acciones que no tienen parangón hasta nuestros días. Esta revolución sanitaria aumentó el número de camas existentes en el país, de 66.300, en 1946, a 132.000, en 1954, cuando se retiró. Erradicó, en sólo dos años, enfermedades endémicas como el paludismo, mediante campañas sumamente agresivas. Hizo desaparecer prácticamente la sífilis y las enfermedades venéreas. Disminuyó el índice de mortalidad por tuberculosis de 130 por 100.000 a 36 por 100.000. Terminó con epidemias como el tifus y la brucelosis. Redujo drásticamente el índice de mortalidad infantil del 90 por mil al 56 por mil.

 

En su programa, dividió el país en zonas sanitarias y planificó, para cada una de ellas, la atención especifica de sus problemas, procurando lo que denominó “centralización normativa y descentralización ejecutiva”, es decir, que todos, en la órbita de la Secretaría de Salud, se regirían con las mismas normas y criterios pero las decisiones y la atención directa quedaban bajo la decisión de cada uno de los centros de salud, aun en el caso de los más pequeños.

Carrillo también otorgó a la arquitectura hospitalaria una relevancia que no había tenido hasta entonces y promovió la construcción de centros de salud espaciosos, luminosos y funcionales. Alentó también la creación de una cátedra de Arquitectura Hospitalaria.

Coordinó el establecimiento de Hogares para la Ancianidad (lo que se podría decir que fue el inicio de la geriatría en nuestro país) y Hogares Escuela, en donde se albergaba, educaba y alimentaba a los niños más necesitados.
Fue el primero, en todo el mundo, en llevar a cabo una campaña exitosa para erradicar una endemia (la campaña contra el paludismo, dirigida por los doctores Carlos Alberto Alvarado y Héctor Argentino Coll); la creación de EMESTA, primera fábrica nacional de medicamentos y el apoyo a los laboratorios nacionales, por medio de incentivos económicos, para que los fármacos estuviesen disponibles para toda la población sin tener que depender de la voluntad de los laboratorios extranjeros (que preferirían volcar sus productos en los mercados europeos).        

 

Sin embargo, el legado más importante que dejó el Ramón Carrillo fueron las ideas, los principios y los fundamentos que acompañaron este accionar:

 

“Los problemas de la Medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría.”

 

“Solo sirven las conquistas científicas sobre la salud si éstas son accesibles al pueblo.”

        

El ocaso de su vida: triste final.

Una de sus últimas fotos, en Belem do Pará, “asistiendo” como toda su vida…

A pesar de su devoción por la Secretaría y su labor constante, comenzó a recibir cuestionamientos por parte de otros miembros del gabinete de Perón. A fines de julio de 1954, comunicó su alejamiento de la Secretaría.

 

Pocos meses después viajó a Nueva York, junto a su esposa Susana y sus cuatro hijos, para tratarse su enfermedad hipertensiva. La mal llamada Revolución Libertadora lo encontró lejos de su patria. El gobierno de Leonardi lo acusó de enriquecimiento ilícito e impuso interdicción a dos de sus propiedades, así como la confiscación de sus cuadros y sus libros pese a la justificación que hizo de todos y cada uno de sus bienes.
        En los Estados Unidos decidió emplearse en la empresa Hanna Mineralization and Co., que tenía un emprendimiento a unos kilómetros de Belem do Pará, en Brasil. Llegó a su nuevo lugar en noviembre de 1955, donde además colaboró desinteresadamente con el hospital y el leprosario local.

Al año siguiente sufrió un accidente cerebrovascular y falleció unos días después, el 20 de diciembre de 1956, a los cincuenta años, pobre, enfermo y exiliado.

Hasta hoy, su merecido reconocimiento está pendiente como el de tantos otros hombres que dedicaron su vida al progreso de nuestra nación.

 

Fuentes:

·        Marcos A. Ordóñez. Ramón Carrillo, el Gran Sanitarista Argentino. Electroneurobiología 2004; 12 (2), pp. 144-147; URL

·        Daniel Barrios. Ramón Carrillo, primer ministro de salud de la nación. No hay política sanitaria sin política social.

·        Arturo Carrillo. Ramón Carrillo. El hombre... El médico... El sanitarista. 2005

 
 

  (*) Mauro Tortolo es médico y miembro estable del consejo editorial de este suplemento.

Correspondencia a:
maurojt@hotmail.com
 
 
    Medicina & Cultura es un suplemento de Clínica-UNR.org
© 2007 - 2010 Todos los derechos reservados