Un escritor inolvidable

 
 
El síndrome de Klüver- Bucy Un caso médico- policial, el último del genial Oliver Sacks

Por Amalia Pati  (*)

 
 

 
 

El Síndrome de Klüver-Bucy 1

Un caso médico policial, el último del genial Oliver Sacks

Oliver Sacks, el neurólogo escritor que murió recientemente, no dejó de escribir sobre sus pacientes hasta el final de la vida, en el transcurso de su ya conocida enfermedad. Así es que nos dejó un último relato, que lleva el título de Ansia . 2Esta vez, la enfermedad de su paciente, Walter B., se convierte en un caso policial.

Walter era un hombre común, de cuarenta y nueve años, “simpático y extrovertido”, dice Sacks, que lo consulta porque a posteriori de un traumatismo en la adolescencia, queda con una epilepsia cuyos brotes se habían agravado con el tiempo y se habían hecho resistentes a la medicación. Con el diagnóstico de epilepsia temporal, fue sometido a dos operaciones consecutivas, la última de las cuales solucionó su problema; sin embargo, empezó a tener efectos colaterales. Graves efectos colaterales que cambiaron su personalidad. De ser un hombre moderado en el comer, desarrolló un apetito voraz, comía sin parar, a toda hora; se transformó además en una persona irritable, con reacciones desmedidas e inexplicables. Pero no era todo. Cuenta su mujer que, de ser un marido amoroso, se convirtió en un sexópata; quería tener sexo todo el tiempo, un orgasmo detrás de otro; tal era la intensidad, que nada le bastaba y, entonces, comenzó a mirar videos pornográficos, primero de adultos y, luego, pornografía infantil. Se sentía avergonzado, pero no podía parar, siempre insatisfecho. “Pasaba horas masturbándose frente al ordenador, mientras su mujer dormía”.

Adquirió gran cantidad de pornografía infantil al punto que, un día, llegaron a su casa a detenerlo por pornógrafo. “ Quince meses después de su arresto, su caso llegó ante el juez y lo procesaron por descargarse pornografía infantil. El fiscal insistió en que su supuesta enfermedad neurológica no tenía relevancia, que era una excusa. Walter, afirmó, había sido siempre un pervertido, una amenaza para la población, y debía cumplir la pena máxima prevista, veinte años de prisión”. El mayor dolor de Walter, a la vez que sintió una liberación al ser descubierto, era qué dirían su familia y sus amigos ante su situación.

A instancias del juicio, testificó, como experto, el neurólogo que había sugerido la cirugía del lóbulo temporal y que había tratado a Walter durante casi veinte años. Y Sacks también tuvo su participación en el caso judicial: le envió a la jueza una carta en defensa de Walter en la que explicaba los efectos de la intervención en el cerebro. Ambos neurólogos le comunicaron a la jueza que Walter padecía una rara enfermedad, conocida, que consistía en un “ansia” irrefrenable e insaciable, de comer y mantener relaciones sexuales, a veces, acompañada de irritablidad. Es el síndrome de Klüver- Bucy.

Un breve fragmento de la carta de O. Sacks a la jueza, rezaba así:

El señor B. es un hombre de gran inteligencia, gran sensibilidad y verdadera delicadeza moral, que en un periodo dado actuó en contra de su naturaleza bajo los estímulos de un impulso fisiológico irresistible... Es totalmente monógamo... No hay nada, en sus antecedentes ni en su mentalidad actual, que haga pensar que es un pedófilo. No constituye un riesgo para los menores ni para ninguna otra persona.

Walter fue medicado y revirtió toda la sintomatología. Por fortuna, la jueza comprendió y estuvo de acuerdo en que Walter no era culpable de padecer el síndrome de Klüver-Bucy; pero, en cambio, lo consideró culpable de no haber consultado con sus médicos ante los síntomas y de ocultar una conducta anómala y perjudicial para los demás durante años. Por esta razón, lo condenó a veintiséis meses de prisión, seguidos de veinticinco meses de arresto domiciliario. En la cárcel, creó un grupo musical con otros presos, leía y escribía cartas; en otros términos, los meses de pérdida de libertad no tuvieron una repercusión grave sobre su estado de ánimo. Su mujer lo acompaño tanto durante sus años de cárcel como los de reclusión en su casa.

Al final del relato, Sacks cuenta que Walter ya está en libertad y ha retomado las tareas que realizaba antes de enfermarse. “Cuando lo vi hace poco, era evidente que estaba disfrutando de la vida, aliviado de no tener más secretos que ocultar. Irradiaba una paz que nunca había observado en él”.

Hemos aprendido varios síndromes raros en los libros del genial Oliver Sacks, como éste llamado, en homenaje a quienes lo descubrieron, síndrome de Klüver-Bucy, del que ignorábamos acaso su existencia, pero, sobre todo, aprendimos que la medicina y, en especial, el encuentro con los pacientes, no termina en el diagnóstico y el tratamiento de su enfermedad biológicamente hablando, sino que sigue como lo hace Sacks en muchos casos hasta las derivaciones que los padecimientos tuvieron en la vida de sus pacientes: en la amistad, en las relaciones de pareja, en la cárcel como en el caso de Walter B. y cuantas derivaciones más se nos puedan escribir. Y también, como él lo hizo, en la escritura de historias imborrables.

 

1 El Síndrome de Klüver – Bucy es el resultado de un sinnúmero de patologías, entre las que se cuentan infecciones, drogas, traumatismos, cirugías, etc – más de cincuenta etiologías – que responden al daño bilateral de los lóbulos temporales. Vale agregar que fue descubierto por la lobectomía bilateral llevada a cabo por Klüver y Bucy en monos Rhesus, en 1937. Los investigadores observaron cambios de conducta en los monos. Recién en 1947 se describió el primer caso en humanos.

2 El relato fue publicado en El País del 05 de setiembre de 2015, con el título de “El último caso del doctor Sacks”

 

 

 
Científicos argentinos: Ernesto y Rebeca Falcoff
Un día en Vézelay

Nuevo Libro
Historia de la Ortopedia (Parte 1), del libro Epónimos en Ortopedia y Traumatología
Diálogo imaginario con Oliver Sacks
Elemento Oliver
Reflexiones de un médico sobre la vida actual
Infoxicados (las noticias como veneno)
Nuevo libro - Paradojas de la Historia (Segunda parte)
Palermo de San Benito narrado por el autor y Sopetones anunciadores
En el Arte también existen las Historias de vida
Las Musas: Jane Burden
Un escritor inolvidable
El síndrome de Klüver- Bucy Un caso médico- policial, el último del genial Oliver Sacks
   
 
 

(*) Amalia Pati es médica clínica y licenciada en letras. Colaboradora de la revista de Letras de la Facultad de Humanidades y Artes - UNR y coordinadora de esta edición. Obtuvo el segundo Premio en el Primer Concurso Municipal de Ensayo 2005 con el ensayo: La tuberculosis y sus “metáforas” en el siglo XIX y principios del siglo XX: un debate abierto. Correspondencia a: pastoritap@yahoo.com.ar

 






 
 
 
   
  Versión web 2.0
Medicina & Cultura es un suplemento de Clínica-UNR.org
© 2007 - 2012 Todos los derechos reservados