Pintura: Vincent van Gogh

 
 
En el Arte también existen las historias de vida, y por qué no, en el café.

Por María José Goás (*)

 
 

 
 

“…se trata de un lugar donde uno se puede buscar la ruina, volverse loco o cometer crímenes"

Vincent van Gogh

Lugares de encuentro y de imaginación… una suerte de respirar algo quizás sorprendente.

Con esa sensación hipnótica de la luz en la retina de quien está sumergido intensamente en la noche, el camarero mira hacia el espectador, hacia quien está sentado en aquella mesa, en realidad…

En mi cuadro,  Café nocturno ,  altero el color del techo y las paredes, se trata de un lugar donde uno se puede buscar la ruina, volverse loco o cometer crímenes. En fin, he tratado, por los contrastes de rosa tierno y del rojo sangre y borra de vino, del suave verde Luis XV y Veronés, contrastando con los verdes amarillos y los verdes azules duros, todo esto en una atmósfera de hornaza infernal, de azufre pálido, de expresar algo así como la potencia de las tinieblas de un matadero. ...Las ideas para el trabajo me vienen en abundancia, y esto hace que, aun estando aislado, no tenga tiempo de pensar o de sentir; sigo pintando como una locomotora... Los estudios exagerados como ahora el  Café nocturno , me parecen atrozmente feos y malos, por lo general, pero cuando estoy emocionado por cualquier cosa, entonces, son los únicos que me parecen tener una significación más seria  (de Cartas de Van Gogh a su hermano Theo) .

Café nocturno (1888) Vincent van Gogh – Óleo sobre lienzo

¡¡Cuántas posibles acciones pasan por nuestra cabeza que permiten sumergir la mente en ese infinito fantástico que creamos en torno a nuestra mesa del café!!

Trabajar, escribir, estudiar…o en su defecto, en un café, podemos ver pasar el tiempo, curioseando alrededor, contemplando el espectáculo de la vida. Miramos, examinamos, analizamos, percibimos, advertimos. Quién acaso, en algún espacio de sus vidas no se ha deleitado sentado en una de esas tantas mesas rodeadas de una particular ambientación, aprovechando algún tiempo libre, algún espacio laboral o, simplemente, buscando esa intimidad necesaria para leer quién sabe qué. O escribir tantas cosas que sentimos. Esperar a alguien para entablar la conversación que tanto anhelábamos o por qué no, diagnosticar pasados en esa charla con el dueño o mozo del lugar. Ya hemos estado allí con anterioridad o, quizás, es la primera vez. Tal vez es la misma mesa para cuatro personas que acostumbramos a ocupar sólo con una taza de café y papeles desparramados cómodamente por doquier, en un afán, casi imposible, de re-armar nuestras vidas, si no los próximos pasos a seguir… ¡quién podría saberlo!

Vincent solía acudir a uno de los cafés nocturnos de Arles. Se sentía atraído por la luz de gas que protagonizará algunos lienzos de septiembre de 1888, como Terraza de café. Este café abría toda la noche y era muy cómodo para el pintor, ya que estaba ubicado frente a su casa, la casa amarilla . La habitación está presidida por un globo de gas, en el centro de la estancia, acompañado de tres lámparas de aceite. El gas deja caer una luz verdosa sobre la sala, iluminando fantasmagóricamente al dueño, vestido de blanco, y a los demás clientes, que se acodan en las mesas. Ese color verdoso de la luz y del tapete del billar contrasta claramente con el rojo de las paredes, creando un ambiente digno de un lugar de esas características. Los tonos amarillentos intensifican el contraste. Vincent emplea su típica pincelada circular en las lámparas, formando así el halo luminoso que se crea alrededor del foco de luz. Esta pincelada caracterizará obras posteriores como Campo de trigo. Van Gogh se inspiró en los libros y estampas japonesas  para crear estas pinceladas tan personales, pasando por alto los detalles, pero sin olvidarlos.

Terraza de café por la noche es una pintura del holandés Vincent van Gogh realizada en Arles en septiembre de 1888.

Van Gogh presenta la terraza de un elegante café situado en la plaza del Forum, en el centro de Arles. Las luces del gas y de las estrellas iluminan la composición, en especial, la zona del velador, donde contemplamos las pequeñas mesas y las sillas con los clientes, así como a la camarera. Por la calle, más en penumbra, varias figuras pasean. Vincent siente una fuerte atracción por la luz de la noche, bien sea artificial – Café Nocturno - o natural – Noche estrellada sobre el Ródano. Esta escena que contemplamos, une perfectamente ambas y pues, ¡no hace falta más!

Se interesa por mostrar, con detalle, la terraza, empleando una pincelada suelta, sin minuciosidad, pero sin saltarse los detalles. La zona de los adoquines está pintada con pequeños toques de pincel en forma de oruga, que caracterizarán buena parte de su obra. Las sombras de la luz de gas, son moradas, recordando al Impresionismo en sus conceptos lumínicos. Los colores, que tanto gustan a Vincent, el azul y el amarillo, llenan la composición mostrando la alegría que inunda el espíritu del artista (quien espera impaciente la llegada de Gauguin para formar una sociedad de artistas en la casa amarilla).

Frente al Café nocturno o Terraza de café

Aquel café se encuentra en plaza del Forum, en Francia, y hoy lleva el nombre Café Van Gogh

En el café podemos percibir que vivimos a través de la mirada de los otros. Pero también promete la ocasión de tener vínculos con una sociedad a menudo dominada por la soledad de los individuos, nexos de superficie; relaciones en las que cuenta el gesto del intercambio más que sus motivaciones y sus contenidos…relaciones, quizás efímeras, que casi siempre existen sólo en ese lugar, pero seguirán siendo significativas. Los cafés pueden ser lugares de encuentro y de imaginación, según nuestra disposición y, si estamos abiertos a la sorpresa, a la aventura, a los encuentros, a la conversaciones. En definitiva, en el fondo, entrar a un café es una suerte de respirar algo quizás sorprendente.

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 

(*) María José Goás es oriunda de La Plata. Se ha desempeñado como docente en Artes Visuales, Historia del Arte y Diseño Industrial en numerosas Instituciones de su ciudad natal y en el Atelier de las Artes que fundó en el año 1984. Por su actividad en Investigación, Gestión Cultural y Producciones Visuales interviene como colaboradora y panelista en Convenciones Nacionales e Internacionales desarrolladas en diversas Universidades del país. Contacto majogogenti@gmail.com






   



 
 
 
   
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